miércoles, 8 de diciembre de 2010

Militancia y Fanatismo

Nadie duda que la militancia tiene un rol fundamental en un partido político y configura un aspecto esencial en la política argentina. Ahora bien, la pregunta que surge de una manera casi automática es, hasta que punto esta militancia partidaria es beneficioso para una nación.?

La militancia puede tener objetivos nobles en muchos casos, militar por una causa justa, como una mayor igualdad social, es algo que no puede cuestionarse bajo ningún punto de vista. El punto clave, transcurre cuando se confunde el militar por una causa justa con el fanatismo insensato por un partido político o proyecto de país. Y cuando tal fanatismo militante se torna mas bien una herramienta utilizada por los partidos gobernantes para popularizar medidas de gobierno muchas veces imprudentes pero siempre apoyadas por un grupo perteneciente al núcleo mas concentrado de militantes
A lo que voy es a lo siguiente. El hecho de militar en un partido político no tiene nada de malo. El problema, surge, creo yo, cuando dicha militancia se convierte en un fanatismo indeclinable. Cuando dicha militancia nos imposibilita de tener una libertad de pensamiento necesaria para abordar los temas de la actualidad. Cuando dicha militancia nos prohíbe de acercarnos a otras posturas, por el simple hecho de no compartir con las ideas del partido. Cuando dicha militancia nos encierra, y nos aísla en un pensamiento unánime, de escasa abertura a otras opiniones e ideas. Cuando dicha militancia nos hace ver con repudio todo concepto exterior al campo ideológico al que pertenecemos. Esa es la militancia perjudicial, la que no construye, sin mas bien la que divide, y la que genera una crispación innecesaria.

Para dejar de hablar en abstracto, me voy a referir a un caso en particular que posiblemente ya me anticiparon. Me refiero a una nueva generación de militantes K, muchos de ellos "militando" en la esfera virtual. He tenido innumerables debates y otras veces simples discusiones con cientos de éstos. La mayoría de las veces, me voy con una sensación amarga, porque casi siempre termina en un   a guerra de prejuicios y generalizaciones que no hacen a un buen debate. Hay incluso quienes aseveran que darían la vida por el partido que acompañan. Se enervan cuando se los contradice o cuando se critica el accionar de su gobierno.

Muchas veces pienso, que sería de este país, con menos militantes partidarios de este estilo.  Miro a las potencias mundiales, ninguno tiene militantes, no lo pongo como excusa, pero es un indicio.  Es muy turbio el punto en el cual la militancia dejo de ser simple militancia para convertirse en un grupo de fanáticos dispuesto a todo. Todos sabemos las consecuencias nefastas que sufrió la humanidad por culpa del fanatismo ideológico, religioso, o clasista.   Es por eso que es necesario una mínima reflexión, hasta que punto podemos seguir defendiendo la militancia en este país, si nos conocemos bien, y sabemos en que culmina: escrache a periodistas y opositores, cánticos agraviantes a funcionarios de la nación, insultos excesivos a políticos disidentes, por nombrar algunas.

Lo mas llamativo, fue lo que me toco ver hace unos dias. Uno de estos militantes K, quería encuadrar a un periodista. El periodista se rehusaba a que lo encuadren, el militante insistía con un termino bastante común en su vocabulario "dale jugátela". El encuadramiento se vuelve una característica insoslayable. El militante fanático necesita identificarte, y encasillarte. Es una cualidad que siempre, absolutamente siempre, van a acudir. Mas allá de lo fascista que se entiende en el hecho de exigir tu identificación política, a que partido perteneces, o a quien votaste para luego encasillarte y pre juzgarte, para ellos, el terreno político tiene escasos casilleros. Podría decirte que son solamente 2, ellos y el anti.  El anti abarca a muchos pensamientos, pero son siempre el anti y no existe el universo de matices.

Ojala este equivocado y que en realidad la distancia entre militancia y fanatismo sea mucho mayor a la que yo creía y que dichos términos tengan pocas cosas en común.  De todas maneras, me vuelvo, al mismo tiempo, poco optimista, si en una sociedad existe un programa de televisión sustentado por el propio gobierno de la nación, donde se justifica, se incita y se festeja el accionar agresivo y despectivo contra toda persona opositora a este gobierno, y que de dicho programa se ocupen permanentemente de fomentar un odio ideológico como pocas veces se ha visto en un programa de televisión, es entonces cuando me da la sensación de que estamos frente a un problema mucho mas grave del que me imaginaba en primera instancia.

1 comentario:

  1. Una vez Fernando Iglesias dijo en ese sentido que a él no le gustaba el término "militante", porque es le refiere a alguien a quien se le mete una idea y milita, milita, milita (haciendo ademanes de avanzar herméticamente, casi ciego).
    Y me parece fantástico cómo lo plantea y que alguien se tome el tiempo de escribir una nota así, voy a compartirla en facebook y quizás animarme a escribir sobre la temática en mi blog Conceptos Incandescentes. Saludos.

    ResponderEliminar